La Finca

Nuestros viñedos se encuentran situado en una de las áreas más frescas de la provincia, gracias principalmente a que nos encontramos en uno de los puntos más altos de esta sierra, con la mayoría de nuestros viñedos en la cara norte-este y enfrentados directamente con el Mulhacén. Aquí se mezclan los vientos fríos provenientes de Sierra Nevada con la suave brisa del Mar Mediterráneo, también muy influyente su topografía, caracterizada por la presencia de varios de los viñedos más altos de Europa, con fuertes pendientes y desniveles.

Estos factores confluyen para crear un fuerte gradiente térmico entre el día y la noche, y garantizar así, una óptima maduración fenólica y la preservación de la acidez, el frescor y los aromas. Así mismo, las múltiples orientaciones de los viñedos conforman una rica diversidad de mesoclimas y brindan la posibilidad de crear vinos de particular complejidad y elegancia.

A todo ello se une, como no, unos suelos compuestos de forma casi exclusiva de pizarra, que contribuyen de manera vital a la inimitable personalidad de los vino. En la finca poseemos varios viñedos centenarios. En los viñedos más antiguos aún se nos puede contemplar escenas tan fascinantes como realizar las labores agrícolas de arado y acarreo con nuestras propias mulas, un oficio de mulero que aún perdura entre nosotros.

Sin olvidar comentar un aspecto que resulta fundamental para nosotros: una viticultura ecológica y natural en nuestros viñedos estricta que no contempla el empleo de ningún tipo insecticidas ni herbicidas.

El paisaje  ajusta la vestimenta en infinita gama de tonos. Algunos árboles defienden en invierno su verdor. El Haza del Lino es una bendición para la vista, el gusto y los sentidos.

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